lunes 28 de septiembre de 2009

Mutaciones


La montaña sobre el lago.
Cada seis segundos un hexagrama y un acorde de seis notas.
Una adivinación. http://botellaalmar.net/iching/iching.swf


Se presentó en la galería Studio Cerrillo en San Cristóbal de las Casas

viernes 31 de julio de 2009

Avatares - Live twitter


http://botellaalmar.net/avatars

El flujo de datos en internet fluye sin cesar; podemos visualizarlo - si monitoreamos el twitter, los blogs o los periódicos - en tiempo real. Esta aplicación es una instalación interactiva y de visualización de datos, que usa una webcam y un monitor para mezclar los dos agentes de las redes sociales - el avatar y el mensaje - en un solo canal.

Nubes de letras que fluyen directamente de los mensajes de mi página de twitter se integran con la imagen de la webcam para formar una matriz con las diferencias de luz en el ambiente, la cual es codificada con los caracteres del mensaje. El efecto es que cuando alguien se acerca y se mira en la cámara, se convierte en su avatar en la imagen, y las letras de los mensajes lo invaden o lo rodean, dependiendo de su luminosidad.

Aquí el video. Próxima versión para la red pronto.

lunes 20 de julio de 2009

Random zoom accross the universe


martes 2 de junio de 2009

Algoritmos del tiempo en Archetime


The Algorythms of Time

ArcheTime: Cross-Disciplinary Conference and Exhibition on Time

dedicated to the exploration of differences and synchronicities between artistic, academic and scientific concepts of Time.

@ THE TANK SPACE FOR PERFORMING AND VISUAL ARTS
354 West 45 th St., New York, NY, 10036

Conference: June 6 - 7, 2009
Exhibition: June 4 - 14, 2009

http://www.archetime.net/

jueves 7 de mayo de 2009

Incertidumbre (1989)

No sé si se pueda aclarar semejante confusión; tal vez no. Sin embargo me limitaré a narrar lo que sucedió. Y es que el polvo se levantaba furioso a causa del viento y yo llevaba varios días caminando sin rumbo fijo, quizá en círculos o en una línea recta. Tal vez fue por esto que no distinguía claramente los ademanes de las personas que a lo lejos vislumbraba. Por otra parte nunca pude estar seguro si era una sola persona o eran varias.
De cualquier manera me quedé parado donde estaba por si acaso venían caminando hacía mí, pero esto no me atrevería a afirmarlo ya que pudiera ser que estivieran haciendo lo contrario, es decir, huyendo de mí, lo cual era perfectamente comprensible debido a mi lamentable estado: con mis ropas desgarradas, todo cubierto de polvo y con la mirada opaca y desesperanzada. Por todo esto aún me queda la duda: si unas voces amigables me consolaron y formularon preguntas en un tono suave, no lo podría decir con certeza, ya que su aliento pudo haberme golpeado el rostro inquiriendo algo incomprensible, y una masa de miembros humanos quizá me arremetió violentamente con el fin de obtener respuestas.
Ante el destino incierto preferí seguir esperando y no ceder al impulso de mis rodillas tembolorosas de desplomarme sobre la tierra quemante (cubierta de hielo o ardiente bajo el despiadado sol). Permanecí entonces de pie, esperando comprender de una vez, si las miradas cálidas que me rodeaban me acogerían, me alimentarían y me cubrirían con sus párpados tibios, o si sus risas desvergonzadas me encajarían entre las costillas el puñal que escondían bajo sus lenguas secas.

sábado 11 de abril de 2009

Be here now




El último video loop de la serie Los Algoritmos del Tiempo

jueves 5 de marzo de 2009

Morfologías meméticas






El miércoles se inauguró la exposición Continuum Electronica en la galería L'Estruch, en Sabadell, Cataluña. La exposición consta de las obras Morfologías Meméticas (Juan Carlos de la Parra), Antárctica (Christian Oyarzún), además de la instalación interactiva “Organigami” de Iván Aguado y Mireia Subirana, y como invitada a Nerea Calvillo (España), que desarrolló su trabajo en el contexto del proyecto Visualizar del Medialab-Prado Madrid.

El tema de las morfologías meméticas empezó con la idea de visualizar el flujo interminable de las palabras por internet, periódicos y blogs de todo el mundo. Según la teoría de Richard Dawkins, los memes son las unidades mínimas de herencia cultural. Hay ciertas inconsistencias en la definición y sobre todo con la cosmología mecanicista de Dawkins, pero la idea de la evolución cultural a partir de conceptos replicables, análogos al gen, tiene su encanto.
¿Dónde están los memes? Pues bueno, a veces se encuentran entre las palabras, y es justamente, la aparición de palabras- su repetición y frecuencia-, lo que configura en "tiempo real" las morfologías experimentales que he desarrollado para recrear una interpretación de las formas que se encuentran en la naturaleza y en las ciudades.

Aquí se puede ver el sitio. Morfologías meméticas

lunes 23 de febrero de 2009

El algoritmo del tiempo

De acuerdo con un texto budista así es como ocurre la conciencia visual. Las imágenes están basadas en un video de Norman McLaren.


martes 9 de diciembre de 2008

Metáforas del tiempo

Según los modelos matemáticos de la física cuántica el universo tiene más de 8 dimensiones espaciales. Según algunos el tiempo es otra dimensión o simplemente como decía Einstein una dirección en el espacio. De cualquier manera seguimos sin saber qué cosa es el tiempo, aunque lo entendamos perfectamente y seamos sus esclavos. Este video es el primero de una serie que reflexiona sobre los algoritmos del tiempo.

Lo llamo "Muybridge cuántico" en honor a Edweard Muybridge (de quien son las fotos) y con dedicatoria a Marcel Duchamp, ya que ambos se ocuparon de representar desnudos bajando escaleras, y en referencia a las posibilidades de las partículas elementales.


lunes 24 de noviembre de 2008

Un viejo cuento

El tercer sueño (1991)

El hombre que murmuró algo así como qué horrible sueño al ser despertado por la alarma de su reloj se volvió a dormir, tuvo otras imágenes indiferentes y a la segunda alarma se aprestó a darse una ducha. Creyó que el día sería caluroso y así fue. Creyó que sería un día difícil pero todavía no puede afirmarlo. Cuando abrió la puerta para salir (salir era un acto irreflexivo, como abrir los ojos para caminar) persó en la no existencia de Dios, mirando el cielo aún oscuro, pájaros invisibles cantando, y el azar de sus cabellos (los de su mujer) revueltos en la almohada.

Este hombre que llegó a la parada del pesero con la impresión de que el pesero llegaría después de que el cielo se iluminara un poco más (y en efecto llega) echa de menos su cama tibia al sentir el asiento frío, y se abstrae en la contemplación de una nube: la nube blanca y suave como su piel tibia aún en la cama (pero la nube parece fría). Ella acomodándose en la cama, rodeando su cintura insensible… Y volviendo a la nube: desplazando toda su masa imperceptible como la respiración que infla su vientre.

El colectivo avanza por las calles vacías que se iluminan con los rayos tímidos del sol. No hay nadie en las calles. El chofer toma caminos extraños. La ciudad le es extraña. La nube ya no está donde estaba. Tiene que buscar un boleto, una credencial o algo. El chofer va a dejar su sitio (pero el colectivo no se detendrá) y va a andar por el pasillo hasta el último asiento para pedirle algo. Pero él sabe que sus bolsillos están vacíos. En vano revuelve sus manos dentro. El chofer lo mirará suplicante y él se quiere disculpar mencionando la nube, su cama, su mujer… Y terminará por abstraerse de nuevo. Ahora hay más lugares hacia donde mirar. Ahora empieza a ver gente, ¿a través de los cristales? Al estirar la mano se da cuenta de que noy cristal, y al no haber cristal deja de ver gente a través. Y no hay ninguna razón para obstinarse con la idea de que va en un automóvil. Un perro ladrandoo le hizo darse cuenta de qye caminaba, de que sus piernas se movían para que él se desplazara.

Sin embargo este movimiento empezó a carecer de sentido. En efecto, al detener sus piernas siguió desplazándose. Empezó a perder conciencia de su cuerpo. Miraba hacia los lados y hacia… No debió haber volteado hacia atrás. Supo que alguien lo seguía; no muy de cerca, pero había que tomar precauciones. Dio vuelta en una esquina y se encontró con que ya no sabía dónde estaba. Esto ya no parece su barrio, y lejos de parecerlo, parece una ciudad en ruinas. Es aspecto de las cosas es patético. Sin embargo, hay vida en toda esa desolación; hay un viento que revive la poca hierba seca sobre el suelo de roca y tierra agrietada. Oyó pasos. Se quedó petrificado antes de reaccionar a los pasos, pues inmediatamente sintió una mano en su hombro. Quiso ignorarka y empezó a silbar. La mano ejerció un poco de presión: dio un paso hacia adelante. La melodía ascendió una octava. Volvió lentamente para no terminar de un brusco salto con todo, y se encontró con que el chofer del colectivo le seguía pidiendo quién-sabe-qué-cosa. Echó a correr. Ligero. Cada zancada era larga, y tardaba en caer al suelo de nuevo. De reojo vio que el chofer del colectivo se había quedado parado. El entorno de la ciudad en ruinas seguía tomando vida. Salía humo por las coladeras. Dos o tres sombras dialogaban al borde de un muro. Una de ellas empezó a hacerse más larga y a tomar la forma de una puerta abriéndose. Se hizo tan larga y ancha que el hombre que a grandes y prolongadas zancadas recorría en su sueño una ciudad en ruinas la penetró de un salto…

Un lugar con música. Salsa. Percusiones. Aquel lugar hervía. La gente bailaba hasta derretirse. Y más gente llegaba a bailar sobre la pista burbujeante. Encaramado en la tarima, el hombre que penetrando una sombra había cambiado de sueño, ya palmeaba las tumbas. Aquella música se sentía en cada fibra del cuerpo. Y como respuesta sus palmas ardientes golpeaban satisfactoriamente los parches de cuero. Los bailarines sonreían excitados; los músicos se retorcían, gesticulaban y se confundían con sus instrumentos. El calor era uno con la música, con los cuerpos que eran uno solo. El sudor corría a chorros espesos por todas partes. Al mínimo contacto las parejas se fundían. La música no terminaba nunca, y el lugar se seguía calentando.

Pero entonces una distracción, el intento de hacer una hazaña rítmica con las tumbas vino a acabar con todo. Al descuadrarse el ritmo por su culpa el baterista se detuvo, aventó las baquetas y se cruzó de brazos; los metales bramaron dramáticamente hasta el silencio; los bailarines formaron un charco viscoso sobre la pista. No supo qué hacer. Sintió la presión de las miradas que eran una sola mirada, y quiso desaparecer. Buscaba una salida. Entonces, de una puerta que se abrió salió una mujer desnuda y de aspeceto bondadoso. Conforme avanzaba la tensión en el ambiente se disipaba: volvió la música, suave ahora; la gente empezó a platicar y a beber, y ese sueño se olvidó de él. La mujer desnuda se dirigía a él. Al verla más de cerca supo que era bella y que mostraba un extraño interés por él. Se sintió atraído o más bien atrayendo a la mujer que se acercaba como atraída por un deseo de compuestos. Y al tenerla cerca y querer tocarla no alcanzó su cuello ni sus hombros; ella lo tomó entre sus brazos, pequeño y frágil, y lo alzó mirándolo con ternura. Él era un niño abandonado en un lugar incomprensible. La única región descriptible era el cuerpo cálido y los ojos oscuros y maternales de una mujer que él había deseado.

Aquella mujer lo adentró al sueño en sus brazos; después ella misma fue el sueño y lo llevaba hacia su vientre; era el viaje del regazo a las entrañas; del hombre al germen. Y ya estaba envuelto, después de la penetración, en un cálido ambiente, cálido como líquido amniótico, como el sueño, como el sexo; y la sensación del sudor entre los dos cuerpos que dormían pegados hizo que el hombre que soñaba en perfecto silencio, al abrir los ojos, se sintiera pegajoso y despojado.